lunes, 17 de octubre de 2016



Desaparición Forzada Y Ejecuciones Extrajudiciales




Camila León
Daniela Salamanca
Laura Zapata



Pontificia Universidad Javeriana Cali
Asignatura Virtual
Ignacio Martín-Baró
Santiago de Cali
2016


Contenido
1.     Conceptualización de la Problemática escogida
2.     Contextualización de la Problemática escogida
3.     Análisis de los conceptos vistos en el módulo a la luz del caso escogido
3.1  Violencia
3.2  Trauma psicosocial
3.3  Mentira Institucionalizada
3.4  Polarización social
3.5  Salud Mental
4.     Testimonio
5.     Bibliografía


Desaparición forzada y ejecuciones extrajudiciales
1.     Conceptualización de la problemática escogida
        En primera instancia se hace fundamental conocer los conceptos sobre los cuales se trabajarán, dentro de estos encontramos la desaparición forzada de personas, definida  como “la privación de la libertad de una o varias personas mediante cualquier forma (aprehensión, detención o secuestro), seguida de su ocultamiento, o de la negativa a reconocer dicha privación de libertad o de dar cualquier información sobre la suerte o el paradero de esa persona, privándola así de los recursos y las garantías legales” (Oficina en Colombia del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, 2009, p.5). Este hecho es considerado como una violación a  los derechos humanos cuando es cometido por un ente estatal, con autorización o apoyo del gobierno, en este caso el Estado Colombiano, y se considera un crimen de lesa humanidad cuando hay múltiples víctimas o si es una práctica sistemática (Oficina en Colombia del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, 2009, p.5).
        En este orden de ideas, la desaparición forzada tiene varias implicaciones, es un fenómeno de privación de la libertad, cuyo fin es la desaparición en sí misma (a diferencia del secuestro que busca una ganancia secundaria) que afecta tanto a la víctima, como a sus seres queridos y a la sociedad, por esta razón en el artículo 24 de la Convención Interamericana sobre Desaparición Forzada de Personas,  se consideran víctimas a los familiares de la persona desaparecida debido a que estos sufren de forma directa las repercusiones de tal desaparición, sea mentalmente (salud mental) como externamente (ej. en la economía).
        Dentro de los derechos humanos violados por esta problemática se encuentran la libertad, la seguridad, el derecho de una persona a no ser sometida a torturas o tratos humanos degradantes, derecho al reconocimiento de una personalidad jurídica, derecho a la identidad, entre muchos otros.
        Dentro del Marco Legal en nuestro país, la desaparición forzada de personas se contempla y prohíbe en la Constitución Política de Colombia en su artículo 12, en la Ley 589 de 2000, en el artículo 165 del Código Penal colombiano, en la Convención Internacional para la Protección de todas las Personas contra la Desaparición Forzada (ONU), y en la Convención Interamericana sobre Desaparición Forzada de Personas (Oficina en Colombia del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, 2009, p.6).
Por otra parte, un segundo concepto son las ejecuciones extrajudiciales, que son violaciones al derecho a la vida, y se definen como  “ejecuciones (privación del derecho a la vida) que son llevadas a cabo fuera del sistema legal de un estado” (Alston, 2009) y que son realizados por cuerpos estatales en el ejercicio su cargo, estas ejecuciones pueden entonces, estar apoyadas por la institución a la cual representan.  Por tanto, los cuerpos de seguridad del estado pueden generar protección y a su vez impunidad de un crimen. Dentro de estas ejecuciones se encuentran varias modalidades, en el caso del conflicto armado se ponen a consideración los llamados “falsos positivos” que hablan de las ejecuciones donde las Fuerzas Armadas disfrazan al ciudadano ejecutado como guerrillero para que se presentes como bajas legítimas en combate. Ahora bien, cuando se habla de las ejecuciones extrajudiciales se deben tener en cuenta términos como ejecuciones sumarias (múltiples), masacres (ejecución de más de 5 personas en un mismo lugar cuando estén indefensas) (Comisión de Esclarecimiento Histórico, 1999) , crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad y genocidio (políticas a gran escala para atacar a una población civil para destruir a un grupo (Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional de 17 de julio de 1998, artículos 5, 6, 7 y 8.)



2.      Contextualización de la desaparición forzada y ejecuciones extrajudiciales en Colombia
        En Colombia, la desaparición forzada y las ejecuciones extrajudiciales tienen ya un historial considerable, la historia de las desapariciones forzadas se reporta desde 1977, momento en el que se registró el primer caso, en el gobierno de Alfonso López Michelsen, donde el 9 de septiembre de 1977, fue detenida en el aeropuerto de la ciudad de Barranquilla Omaira Montoya Henao, bacterióloga y participante del movimiento de izquierda, junto con su compañero, Mauricio Trujillo Uribe, por la Policía, cuando ambos intervenían en el cobro de un rescate por un secuestro. Ambos fueron esposados y trasladados fuera de la ciudad, obligándolos a responder un interrogatorio bajo tortura. Después los separaron, y no se volvió a tener noticia de Omaira (Observatorio de Derechos Humanos y Derecho Humanitario, 2012).
        Con este primer caso se dio inició a un mecanismo de persecución a la oposición política, que aunque con autorización del estado del momento, violaba los derechos humanos de quienes eran desaparecidos forzosamente, al tiempo que instauraba y autorizaba esta práctica como un mecanismo “legal” de judicialización. Con este primer caso y otros que se empezaron a dar por la misma época, se inició un primer periodo de desaparición forzada que se extiende hasta los años noventa.
        En estas épocas, las desapariciones eran principalmente a manos de la Fuerza Pública, actuando en ocasiones junto con los paramilitares. Siendo principalmente desapariciones selectivas, dirigidas a líderes políticos, activistas sociales, agentes de la oposición y a activistas de izquierda que eran asociados a los grupos guerrilleros.
        En el año 1982, el Grupo de Trabajo de las Naciones Unidas sobre Desapariciones Forzadas, integró a Colombia entre 22 países en los que se había comprobado que las desapariciones eran campañas a cargo de la policía, el Ejército o fuerzas paramilitares, donde tras la captura de los implicados, no se volvía a saber de las víctimas, reaparecían con señales de tortura en sus cuerpos o muertas, terminando así en ejecuciones extrajudiciales.
        En un segundo periodo se da la consolidación del paramilitarismo, donde la mayoría de las desapariciones empezaron a ser cometidas por estos grupos armados, actuando en conjunto con la Fuerza Pública, siendo estos sucesos tolerados y respaldados por el estado. Estas desapariciones no solo fueron mecanismo de persecución a la oposición, sino que también se convirtieron en formas de dominación paramilitar sobre la población civil. También por esos  años   fueron comunes las desapariciones colectivas, violando los derechos humanos de grandes comunidades y poblaciones, concretándose en masacres y desplazamientos forzados, con el fin de desterrar a las víctimas de sus tierras de origen y de otros de sus bienes. Estos eventos de desaparición forzada también se fueron consolidando como mecanismos de control social, atacando de forma directa a poblaciones o grupos sociales que llegaban a ser considerados como personas “indeseables”, al tiempo que vulnerables, como drogadictos, trabajadoras sexuales, o habitantes de la calle. De acuerdo a declaraciones dadas por los grupos paramilitares en el marco de la ley 975 (de justicia y paz), las desapariciones estuvieron acompañadas de terribles torturas. Los cuerpos fueron enterrados en fosas comunes, abandonados en ríos, e incluso incinerados con el fin de no dejar rastro de las víctimas. (Desapariciones forzadas en Colombia. Mesa de trabajo sobre Desaparición Forzada de la Coordinación Colombia-Europa-Estados Unidos, 2012, p.8-9).
        La desaparición forzada es así una de las violaciones de los derechos humanos más graves que existen, y Colombia, lamentablemente, tiene un record grande en la comisión de este crimen; llegando a ser uno de los países en América Latina y en el mundo con más cifras de desaparecidos.
        Años y años de conflicto armado y de persecución estatal al interior del país han  dejado como resultado millones de desparecidos en el país y un largo e incurable sufrimiento en las familias afectadas.
         Como lo dijo la oficina del alto comisionado de las naciones unidas para los derechos humanos, las cifras que conocemos indican alcances escalofriantes.
         Las dos fuentes principales sobre las cifras de desaparición forzada en Colombia son el Registro Nacional de Desaparecidos y la Fiscalía General de la Nación.
        A mayo de 2011, el total acumulado de personas desaparecidas incluidas en el Registro Nacional de Desaparecidos sumaba más de 57.200, de las cuales más de 15.600 han sido consideradas como desapariciones presuntamente forzadas, es decir cometidas por agentes de Estado o por otras personas, como fuerzas paramilitares, que han colaborado de una manera u otra con estos agentes. Entre estas víctimas de la desaparición forzada, hay más de 3.000 mujeres y más de 3.000 personas menores de 20 años.
        La Fiscalía General de la Nación podría conocer hasta la fecha, probablemente, más de 26.500 casos de presuntas desapariciones forzadas.
        La nueva Unidad Nacional de Desaparición y Desplazamiento Forzado de la Fiscalía General de la Nación, establecida en diciembre de 2010, nos ha informado que tiene asignados, hasta finales de mayo, más de 17.800 casos de desaparición. Casi la mitad de estos casos están localizados en Antioquia y Meta.
        Adicionalmente, existen otros 300 casos en su Unidad Nacional de Derechos Humanos y Derechos Internacional Humanitario, y más de 4.000 conocidos por las Fiscalías Seccionales.
        Por otra parte, en los procesos de la Ley 975, se ha iniciado la confesión de otros 4.420 casos de desaparición forzada. (Pronunciamiento Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos).

3.     Análisis de los conceptos vistos en el módulo a la luz del caso escogido
3.1          Violencia: es el primer nivel a tener en cuenta cuando hablamos de desaparición forzada y ejecuciones extrajudiciales pues la violencia es el medio por el cual llegan a esos 2 objetivos. La violencia es evidente en ambos conceptos, en la desaparición forzada, desde la misma palabra “forzada” tiene en cuenta un hecho fuera de la voluntad que debe conllevar a actos de confrontación y represión (Ignacio Martin Baró, 1988) para lograr desaparecer a una persona de forma permanente, y en las ejecuciones extrajudiciales, el fondo de toda ejecución que intente o no llevar una justificación estará basada en la violencia.
3.2          Trauma psicosocial: El trauma psicosocial consecuente de esta situación, además de afectar directamente al individuo víctima cuando llega a sobrevivir, dejando en él un basto número de secuelas psicológicas, que lo harán sentirse temeroso, inseguro y vulnerable ante cualquier mínima situación que le evoque los hechos a los que en el pasado estuvo sometido, impactando en su manera de ser y actuar. También, afectará considerablemente a cada una de las familias de las  víctimas, desde el primer día en que se enteran de la desaparición de su ser querido hasta el día en que tristemente en algunos casos reciben los restos de su familiar, sumando a esto los impactos económicos y sociales relacionados con la desaparición forzada. Como bien afirmó Baró (1988), esta situación de guerra y violación de derechos humanos, “produce un trauma psicosocial, es decir la cristalización traumática en las personas y grupos de las relaciones sociales deshumanizadas” (p.65).
         Las familias de las personas desaparecidas así como tienen el derecho de reclamar que se adelante una investigación penal detallada e imparcial,  tienen también el derecho de exigir que se tomen las medidas necesarias para juzgar y sancionar de manera proporcional a los autores y participes de la desaparición forzada. 
        Así como lo exige la normativa internacional, el Estado debe proporcionar a la víctima un recurso judicial efectivo y oportuno, lo cual implica su derecho a participar en todas las etapas del proceso de investigación.
3.3          Mentira Institucionalizada: Martín Baró, en su Psicología Social de la Guerra: Trauma y Terapia afirmaba que el ocultamiento sistemático de la verdad por medio de la creación de diferentes versiones oficiales de un hecho, o la creación de una “historia oficial” que se impone como verdad es considerado como mentira institucionalizada. Tal ejemplo de este concepto son los mencionados “falsos positivos”, donde se oculta la verdad de la procedencia de cadáveres de jóvenes y  campesinos, dados presúntamente de baja por las Fuerzas Armadas Militares de Colombia como supuestos pertenecientes a grupos organizados al margen de la ley. Las versiones del gobierno y sus agentes, en un principio diferían a lo que hoy se conoce como realidad, lo cual ha generado cierta duda sobre el actuar de este ente estatal. (Rodríguez, 2015). Otro ejemplo es la llamada “limpieza social” que se ha visto en Cali, donde según informes del CINEP han habido 466 casos en la ciudad entre 1988 y 2013, siendo la ciudad con más homicidios de este tipo del país, pero según información oficial de la Policía Nacional, estos datos son falsos y desmienten estas cifras y descartan las amenazas de limpiezas sociales en sectores de la ciudad, pero dados los antecedentes de mentira es difícíl saber si la información suministrada por la Policía es verdad.
3.4          Polarización social: se refiere a la símpatía frente a una postura que termina por dividir a la población civil. En este orden de ideas, en Colombia se ha visto una marcada polarización política que han terminado en la polarización social de sus habitantes. En la historia han habido muchos ejemplos, uno de los más importantes es la ideología política y movimiento social que culminó con el inicio de la guerra interna de nuestro país, corroborado esto si nos remontamos a los origenes de los grupos insurgentes al margen de la ley. Un ejemplo más actual,  el mismo proceso político de paz en que se vieron envueltas masas poblacionales alrededor de un plebiscito nacional para aprobar la implementación de los cuerdos de la Habana entre el Gobierno colombiano y las FARC-EP. Este último demuestra la influencia (que podríamos llamar poder) en su mayoría, de un partído político opositor como el Uribismo para lograr el predominio del NO por sobre la opción que,  según las encuestas ganaría y que era la respaldada por el Gobierno Nacional, el SI.
3.5          Para finalizar, parece importante analizar esta problemática desde la parte de Salud mental, ya que estas situaciones afectan profundamente a las víctimas, que son privadas de su libertad,  torturadas y  viven con un temor permanente de ser ejecutados, implica  angustia y desesperanza por tener un futuro incierto.  Además, se debe considerar el sufrimiento de sus seres queridos al no conocer el paradero del implicado, y la victima  sabe esto, por lo cual se preocupará no solo por sí mismo sino por el estado de sus seres queridos. Ahora bien, las familias y allegados de la víctima se verán afectados, y habría impotencia al no saber si la víctima sigue con vida o cuál es su estado actual, si es torturado o no y, entre otros factores, la ansiedad que sufren internamente por pensar qué pasa con su ser querido. Además, se encuentra el miedo de intervenir y perjudicar a la víctima o el miedo a correr el mismo destino.  Y es de esperarse que no solo haya una consecuencia psicosocial, sino también socioeconómica de esta problemática, el hecho de que la víctima tenga hijos, sea cabeza de familia, sea hijo único, entre otras circunstancias que puedan afectar más intensamente a su núcleo familiar o a las personas a su alrededor, además de esto hay un efecto más general, al crear miedo en las comunidades y sociedades que viven de forma más cercana estos tipos de violaciones a los derechos humanos (Organización de Naciones Unidas. (s.f.). Desapariciones forzadas. Recuperado el 02 de Octubre de 2016). Se crean sentimientos de tristeza, ira, rabia, impotencia, ansiedad que a su vez llevan a trastornos depresivos, ansiosos y por qué no, a lo hablado acerca del trauma psicosocial con el que quedará en todo aquel que tenga un contacto tan cercano con la violación que se comete en las desapariciones forzadas y las ejecuciones extrajudiciales.


4.     Testimonio
A continuación, se presentan extractos de un documento de Amnisty.com titulado “Voces De Víctimas: Testimonios De Víctimas De Desaparición Forzada” del 2011 donde se relatan experiencias de familiares de víctimas de desaparición forzada alrededor del mundo.
Juan Almonte Herrera era contable de una ONG de derechos humanos de la República Dominicana. Fue secuestrado el 28 de septiembre de 2009 en Santo Domingo, capital del país, por cuatro hombres armados. Varios testigos identificaron a los hombres como agentes del Departamento Antisecuestro de la Policía Nacional. En 2009, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos pidió a las autoridades de la República Dominicana que revelaran el paradero de Juan Almonte y garantizaran su seguridad. Hasta el momento, las autoridades dominicanas apenas han hecho nada por investigar dicho paradero.
[…] es difícil de explicar, sólo los que lo han vivido saben nuestro el dolor de despertarnos y acostarnos con tantas preguntas sin respuesta, y viviendo un hermetismo total en mi país. Claro, es estar peleando con el poder, y a nosotros nos ven como si nada.
Nuestras vidas han sido destruidas, no tenemos un mañana, solo vivimos en un pasado incierto, en total oscuridad […]
-Esposa de Juan Almonte Herrera
En abril de 2003, Artur Akhmatkhanov, de 22 años, fue capturado por unos hombres armados y enmascarados que lo metieron en un vehículo blindado de transporte de personal. Akhmatkhanov era estudiante en Grozni, capital de la República Chechena, y trabajaba como voluntario en defensa de los derechos humanos. En el momento de la captura, unos testigos identificaron a los hombres armados como miembros de las Fuerzas Federales Rusas. Un año después de la desaparición de Akhmatkhanov, el fiscal militar negó la implicación del ejército ruso, y dijo que “[...] no se detuvo a ningún ciudadano” en la República Chechena. La suerte de Akhmatkhanov sigue sin conocerse.
Aun hoy pienso: “quizá hoy, mañana, me devuelvan a mi hijo” […] Por las noches se me aparece en sueños, y de día no paro de llorar[…] Esto no es vida. Todo se detuvo para mí. No vivo, sólo camino.
-Bilat Akhmatkhanova, madre de Artur Akhmatkhanova
Raymond Manalo y su hermano fueron secuestrados por las fuerzas de seguridad filipinas en 2006. Lo acusaron de pertenecer al Nuevo Ejército del Pueblo, grupo comunista antigubernamental. Durante el tiempo que estuvo desaparecido, lo sometieron a tortura y otros tratos inhumanos. Él y su hermano consiguieron escapar una noche, cuando los guardias dormían borrachos.
Empecé a denunciar lo sucedido; quería llevar el caso a los tribunales. Quería luchar y demostrar que era una víctima, [y] que yo también había presenciado delitos –secuestros y homicidios– cometidos por el ejército. Presentamos una demanda civil por secuestro [...] y por detención secreta. Pero la denuncia aún no ha prosperado.  Soy libre, pero en realidad no lo soy [...] Me muevo con temor. Los soldados pueden capturarme en cualquier momento. No tienen más que quitarse los uniformes y agarrarme de forma anónima. No me cabe duda de que el ejército puede hacerlo.
-Raymond Manalo
Ibni Oumar Mahamat Saleh, dirigente del Partido por la Libertad y el Desarrollo, partido de oposición de Chad, fue detenido el 3 de febrero de 2008 en su casa de la capital, Yamena, por miembros de las fuerzas de seguridad chadianas. Pese a las peticiones realizadas por su familia, por organizaciones internacionales de derechos humanos, por la ONU y por la UE a las autoridades de Chad para que proporcionaran información sobre la suerte que había corrido, el paradero de Ibni Oumar Mahamat Saleh sigue sin conocerse. Su hijo, Mohamed Saleh Ibni Oumar, quiere conocer la verdad sobre la desaparición de su padre, y pide justicia.
Pido justicia [...] Pido que se arroje luz sobre la suerte que sus secuestradores hicieron correr a mi padre. Pido que quienes se han convertido a sí mismos en culpables sean castigados por la espada imparcial de la justicia. No podemos rebajarnos al nivel de los secuestradores de mi padre, comportándonos sin la menor dignidad y sin el más leve resquicio de humanidad [...] Ya no deseo una oleada desatada de odio contra quienes le hicieron desaparecer, ya no quiero que quienes utilizan la violencia con fines políticos esgriman el recuerdo de mi padre para justificar sus actos.
La verdad sobre la suerte corrida por el profesor Ibni debe salir a la luz de la manera más apaciguadora posible y dentro de un marco estrictamente legal. Este es el precio, el único precio, para que los ideales de mi padre triunfen sobre la muerte, sobre el olvido y, por encima todo, sobre aquellos que perdieron su humanidad al arrebatárselo a sus seres queridos.
- Mohamed Saleh Ibni Oumar, hijo de Ibni Oumar Mahamat Saleh



5.     Bibliografía

1      Oficina en Colombia del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACNUDH). (Agosto de 2009). La desaparición forzada de personas en Colombia. Bogotá DC.
2.     Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos . (2009). Folleto informativo No.6/rev.3. Desapariciones forzadas o involuntarias. Ginebra, Suiza.
3.     Alston, P. Report of the Special Rapporteur on extrajudicial, summary or arbitrary executions, A/HRC/11/2, 27 May 2009. Visite: http://www2.ohchr.org/english/bodies/hrcouncil/docs/11session/A.HRC.11.2.pdf
4.     Comisión de Esclarecimiento Histórico, Capítulo II, Tomo 2, Guatemala 1999, ps. 325-402
5.     Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional de 17 de julio de 1998, artículos 5, 6, 7 y 8.
6.     Organización de Naciones Unidas. (s.f.). Desapariciones forzadas. Recuperado el 02 de Octubre de 2016, de http://www.un.org/es/events/disappearancesday/background.shtml
7.     Baró, I M. La Violencia política y la guerra como causas del trauma psicosocial en El Salvador. Revista de psicologís de El Salvador, Vol VII Nº 28. 1988, Pp 123-141.
8.     Rodríguez, M C. Análisis de las ejecuciones extrajudiciales en Colombia en un contexto de seguridad democrática. Universidad del Rosario. Proyecto de tesis. 2015
9.     Observatorio de Derechos Humanos y Derecho Humanitario. Mesa de trabajo sobre Desaparición Forzada de la Coordinación Colombia-Europa-Estados Unidos. Desapariciones forzadas en Colombia En búsqueda de la justicia. Bogotá D.C. 2012.